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Marc Pastor, proyectos que se nutren de imágenes

Marc Pastor, nació en Barcelona el 1 de octubre de 1977. Graduado en Criminología y trabajando en la policía científica de los Mossos de Esquadra de Barcelona, es autor de novelas de diferentes géneros. Con su última publicación L’Horror de Rèquiem, publicada de la mano de la editorial Mai Més, sorprende a sus lectores con una historia llena de hilos narrativos, muchas voces que tienen mucho que decir y un protagonista totalmente atípico. 

Marc Pastor

«Yo suelo decir que no soy yo quien escribe, sino que son los dedos los que lo hacen solo. Después, al leerlo, te sorprende a ti mismo»

Andrea: Estuve recopilando información y me sorprende que dijiste una vez que los libros siempre habían formado parte de tu vida, desde pequeño. De todos los libros que han formado parte de tu vida, que comentaste que habías leído de todo, ¿la poesía sigue sin atraerte? Y si tuvieses que quedarte con un género en particular ¿cuál sería?

Marc: Con la poesía lo he intentado, pero no acabo de… (risas) A mi realmente lo que me gusta es el terror. Sí que es verdad que muchas veces el terror se mezcla con la ciencia-ficción, más específicamente con lo fantástico, y acabo tirando más por ese camino. Pero el género que realmente me gusta es el terror.

A: ¿Cómo decides ser escritor y criminólogo? Son dos profesiones que demandan muchas horas.

M: No es que lo decida. Yo sabía desde pequeño que quería ser escritor, quería escribir. Pero pensé a qué me podría dedicar para poder escribir las novelas y pensé en periodismo (risas). Pensé que haría periodismo y me dedicaría a escribir. Una vez en la selectividad, puse como primera opción comunicación audiovisual y como segunda dudé, pero acabé poniendo criminología porque me parecía divertido, por morbo y porque me parecía interesante. Justo ese año, la nota de corte de comunicación audiovisual fue muy alta y me quedé a una décima, por lo que entré en criminología.

A: ¿Y una vez en criminología?

M: Ahí conocí a muchos Mossos y me comentaron la posibilidad de entrar en los Mossos. Estudié para entrar en la científica. No es que decidiese ser escritor y criminólogo, es que vino rodado.

Andrea: La base de estudios de criminología y periodismo es bastante diferente ¿no?

Marc: La base es realmente la misma: sentido de la realidad y hacer muchas preguntas. En realidad, en tema de estudios sí que es diferente, pero la base de las dos profesiones es la misma. 

Andrea: Aún y así, cuando se comenta que eres criminólogo y escritor a veces sorprende. La base de lo que querías hacer la tenías, pero…

Marc: Piensa que muchos escritores vienen de la filología, periodismo… vienen de carreras más de este estilo, pero no creo que haya una gran diferencia en este sentido al momento de escribir. 

«Él sí que quería que fuera un loser, un personaje prácticamente vacío. No quería tuviese un arco de personaje, ni personalidad. Quería un personaje inestable»

Andrea: Puede ser que, al escribir no, pero ¿y si hablamos del tiempo?

Marc: Yo tengo unos horarios fijos. Evidentemente, si hay algún topo de hecho que requiere más tiempo, es lo que hay, porque las investigaciones no dependen de los horarios de oficina. Pero sí que es verdad que tengo una cierta regularidad como policía científico. Finalmente, tengo mucho tiempo para mí, aunque me gustaría tener más porque este tiempo lo tengo que distribuir entre escribir, la familia, leer… Pero, evidentemente, cualquier persona que escriba ha de trabajar y escribir a la vez.

Andrea: ¿Y las historias? ¿Siempre has querido escribir historias de novela negra y ciencia-ficción o has ido probando más estilos?

Marc: Yo leo de todo. Novela negra leo poco y ciencia-ficción también (risas). Tengo tendencia a leer novela muy realista, aunque la que me gusta es la otra. Me sirve para poder nutrirme. No creo en los géneros como compartimentos, y que si tú estás en un género solo puedes recorrer a las herramientas de ese género en concreto, si no que has de utilizar todas las estrategias que te da la literatura en general. Por lo tanto, no me cierro al momento de escribir. Me sabe mal a veces que me inviten a actos de novela negra y ciencia-ficción cuando yo tengo conocimientos muy superficiales, cosas que mucha gente ha leído, y el lector de cada uno de los estilos, normalmente, lee exclusivamente ese estilo. Yo soy polígamo en este sentido, voy saltando a lo que más me interesa en ese momento. 

Andrea: Y cuando te pones a escribir, ¿es inspiración o sucesos que vas viviendo y los ves como una historia? ¿Cómo surgen las historias que escribes?

Marc: Es raro. De hecho, yo tengo diferentes proyectos. Sé que quiero escribir distintos tipos de novelas, una de terror, una más del estilo James Bond, una de gangsters… que las tengo en una lista de espera de proyectos. Entonces, cada proyecto tiene su pequeño boceto. A partir de aquí me vienen imágenes, surgen en cualquier momento. Y es a partir de estas imágenes cuando empiezo a trabajar y visto la historia alrededor, que surge después de un proceso de documentación. Mis conocimientos son limitados y si quiero escribir sobre una colonia penitenciaria a finales del siglo XIX en África, es un tema del que he de documentarme. Cuando veo toda la información existente veo que hay potencial literario. Es cuando empiezo a vestir la historia. Por eso, mis historias proceden de muchos sitios diferentes: de las imágenes, de este proceso de documentación y de qué tipo de género quiero hacer.

Andrea: De acuerdo. Si hablamos de personajes, en la novela de L’horror de Rèquiem, ya dices al inicio que es una lástima que el lector empiece a leer cuando está Rèquiem solo en la sala y que puede ser que sus compañeros hubieran sido más interesantes. Ya estás creando un personaje con una imagen algo extraña. ¿Tienes un guion para hacer a tus personajes? ¿O vas escribiendo sobre la marcha y vas tomando notas?

Marc: Cuando tengo la historia más o menos estructurada, sabiendo como empieza y donde quiero que vaya, tengo los puntos de inflexión en los que no sé qué pasará porque también me quiero sorprender. Quiero ir escribiendo y sorprenderme a mí mismo porque si me sorprendo yo también lo hará el lector, y si todo está pautado desde el principio el lector también lo nota. Sí que planifico principio, final y puntos de inflexión, cosas que han de pasar. Lo que hago es intentar pensar en una personalidad muy marcada por el protagonista. A partir de aquí, los coprotagonistas se van definiendo a medida que interactúan con él. Cuando ya veo que uno coge una personalidad definida es cuando me doy cuenta de qué papel tiene en esa partida. En el caso de Dalsi, por ejemplo, sí que quería tener una repartidora de Glovo, una rider. Pero el detalle de la katana vino porque en ese momento, Lorena Roldán, dijo que en Barcelona la gente iba con katanas, y salió de ahí. Pero con este pequeño detalle y todo el trasfondo del personaje es como se va definiendo e interactuando con los otros personajes.

Andrea: ¿Y Rèquiem, el protagonista?

Marc: Él sí que quería que fuera un loser, un personaje prácticamente vacío. No quería tuviese un arco de personaje, ni personalidad. Quería un personaje inestable.

Andrea: Como pequeño detalle, ya que hablamos de Dalsy, ¿su obsesión con la horchata a qué se debe?

Marc: (risas) Simplemente yo soy adicto a la leche de avena, de soja… Me hacía gracia que en una novela de terror un personaje fuese adicto a la horchata. Me parecía un factor de humor dentro de la historia.

Andrea: Y el proceso de escribir, ¿cómo lo vives? 

Marc: Depende de cada novela, tengo un proceso diferente para cada una. Voy tomando notas en una libreta y cada novela tiene la suya. Estas notas las tomo en el trabajo, en casa, en el bus… La novela realmente se va escribiendo en la cabeza. Una vez empiezas el proyecto se está escribiendo en la cabeza todo el rato. Si hablamos ya del momento de sentarse a escribir, normalmente es por las mañanas porque es cuando estoy solo en casa y hay algunas veces que escribo con música y otras sin. Esta de Rèquiem la he escrito sin música, no he escuchado nada. Pero depende de la novela me pide un tipo de ambientación u otra. En este caso de L’Horror de Rèquiem fue estar solo en casa o en la habitación e intentar escribir sin distracciones. Yo sé lo que he de escribir ese día pero voy distrayéndome con el libro que estoy leyendo, las redes sociales… la primera media hora o tres cuartos estoy muy disperso. Hasta que llega un punto que entro dentro de lo que estoy escribiendo y puedo estar una hora y media o dos que ni tan siquiera soy consciente de lo que escribo. Yo suelo decir que no soy yo quien escribe, sino que son los dedos los que lo hacen solo. Después, al leerlo, te sorprende a ti mismo.

«Eso es el fascismo. La creencia de que tu visión del mundo ganará, pero sin ver que acabará destruyéndote a ti también»

Andrea: ¿Y cómo lo combinas con los horarios?

Marc: Pues yo trabajo por la tarde, por lo tanto a las 12 he de comer y a las 11:30 he de empezar a trabajar. Entre que dejo al niño en el cole y saco al perro tengo entre las 10 y las 11 para poder escribir. Tengo una horita contando este tiempo que comentaba hasta que arranco a escribir. Tiempo real es una media hora. Para mí, escribir es como nadar, al principio cuesta, pero luego vas solo.

Andrea: ¿Y en qué momentos de la novela escribes más?

Marc: Pues al principio de la novela escribo muy poco. Cuando ya está más avanzada escribo cada vez más y cuando la estoy acabando intento escribir mañana y tarde. En ese momento ya va rodado e intento sacar tiempo de debajo de las piedras.

Andrea: Y al releer después de que el texto respire, ¿sueles hacer muchos cambios?

Marc: Yo voy haciendo cambios sobre la marcha a medida que voy avanzando, pequeños ajustes. Así tengo algo más homogéneo. Cuando acabo no la dejo descansar ni respirar, la vuelvo a releer y hago un proceso de edición. Pero realmente, con los años y la experiencia vas aprendiendo, y lo que hacías antes de escribir e ir quitando ahora, directamente, no lo escribo. Con el oficio descubres que no hace falta ir retocando tanto.

Andrea: Para escribir la historia de Rèquiem, ¿cuál fue la inspiración? A veces, dentro de la novela, da la sensación que también vas dando «tips» para escribir una historia por los pies de pagina y las notas.

Marc: Mira, yo descubro a Lovecraft muy tarde, en 2012. Es cuando empiezo a sentir fascinación por este tipo de mitos, no por su estilo sino por lo que escribe. Es un estilo que va muy en paralelo con muchos mitos y juegos de mesa y llevo desde 2012 dentro de este mundo. Y como funciono por obsesiones… evidentemente tenía que escribir una historia «lovecraftiana». Pero, como su estilo no me gustaba no me veía continuando los mitos de Cthulhu de forma seria. Por otro lado, como me gusta mucho la comedia y reírme, necesitaba hacer una novela llena de humor sin filtro. Quería tener absoluta libertad para escribir y decidí juntar estas dos obsesiones: una novela de humor absurdo y una novela del tipo de mitos de Cthulhu. Realmente, la historia es lo de menos. Es una parodia de las novelas de Lovecraft y a partir de aquí hacer lo que no puedo hacer con las novelas normalmente: pies de página, contradecir al mismo protagonista, jugar constantemente con la parodia… Hacer una cosa en cada capítulo. Pasármelo bien.

Andrea: He visto que hay muchísima descripción, es fácil imaginar la escenografía. Cuando tu has de empezar a escribir escenas y ambientes, ¿cómo lo haces visible para el lector?

Marc: Lo que hago es pensar dónde pasa la escena y, una vez pensado, me imagino a mi mismo como espectador, como si fuera una realidad virtual. Me lo voy imaginando todo sobre la marcha y voy escribiendo lo que veo. No tiene más secreto que estar viviendo la escena. Aún y así, soy mucho más descriptivo de atmósferas que de escenarios. A mi no me gusta describir una escena meticulosamente porque me parece que no aporta nada al lector. Pero si describes el ambiente, los olores… con tres líneas tienes la descripción hecha y cualquier lector la puede compartir. Es captar la esencia.

Andrea: Hemos comentado que Rèquiem es un desastre. ¿Ha sido difícil hacer una historia con tantos hilos narrativos y que Rèquiem fluya con todos?

Marc: Ha sido mucho más sencillo. Normalmente, cuando escribo una novela, quiero que el personaje vaya de un sitio a otro y tenga una motivación para hacerlo. Rèquiem no tiene ninguna y lo hace todo mucho más fácil. Es un pelele absoluto hasta el punto de llevarlo al extremo y hacer dos finales contradictorios. El hecho de ir contradiciendo todo el rato cada escena hace que provoque este tipo de sentido del humor.

Andrea: El hecho de esta capacidad de Rèquiem de dejarse llevar por todo ¿es básicamente su personalidad nula o tiene algo que ver con el anillo extraño que encuentra al principio de la historia?

Marc: Tiene más que ver con uno de los mensajes de la novela. La historia, al final, es sobre un grupo de gente de ultra derecha intentando provocar el apocalípsis a través de la invocación de un rey o una deidad, y como la gente que sigue a este grupo puede llegar a ayudar. Además, también explica el hecho de que la gente que no se involucra ideológicamente, como Rèquiem, puede llegar a ayudar a que este fascimo gane.

Andrea: Un poco lo que podemos ver hoy en día.

Marc: Exacto. El rey al que quieren invocar es el fascismo y la secta que lo pretende hacer llegar a la Tierra es la ideología de ultra derecha. Y el grupo base, al no comprometerse ideológicamente, acaba ayudando a que el fascismo se instaure. Entonces, dentro de toda la coña de la novela, al final, que Rèquiem no tenga personalidad es porque él es toda esa masa que está ayudando al fascismo a que se pueda instaurar. Hay un momento en la novel que el rey le dice a Rèquiem que ellos piensan que lo pueden dominar, pero una vez lo invocas, no puedes hacerlo. Esto está hecho con toda la intención de mostrar lo que está pasando.

Andrea: Lo que me sorprendía a mi durante toda la novela es que quisiesen traer esta destrucción al mundo cuando ellos viven en el mismo planeta. ¿En qué momento piensan los personajes que por dar forma física a un ser malvado, como es el rey que quieren invocar, lo van a poder controlar?

Marc: Eso es el fascismo. La creencia de que tu visión del mundo ganará, pero sin ver que acabará destruyéndote a ti también.

Andrea: Por otro lado, para hacer tus historias, ¿te inspiras a veces en cosas que has vivido en tu trabajo?

Marc: Eso lo hago mucho. A veces de forma más directa cuando escribo novela negra y otras de forma más indirecta, como por ejemplo, cuando escribí Bioko, tuve que ir al accidente de tren de Castelldefels el año 2010 en el que murieron 12 personas atropelladas. Me impactó muchísimo emocionalmente y eso lo trasladé a Bioko con una escena que no tiene nada que ver, pero que los sentimientos del protagonista en ese momento eran los mismos sentimientos que tuve yo cuando llegué a las vías. A veces son más directas las referencias cuando cojo un caso y me imagino esta inspección ocular que he hecho y, a veces, es el sentimiento.

Andrea: Escribir, entonces, ¿a veces es un mecanismo para sacar esos sentimientos?

Marc: Exacto. 

Andrea: Y en esta novela, esto de que haya dos finales, ¿cómo lo enfocas?

Marc: Los dos finales tienen una intención muy clara. Primero que me hacía gracia y como lo podía incorporar, lo hice. Además, quería ver al rey y quería que saliesen otras criaturas y ponerlo todo me parecía demasiado. Así que lo separé en dos. Y después, está la gracia de que, en realidad, cada final es el contrario del que escoge el lector.

«Quería tener absoluta libertad para escribir y decidí juntar estas dos obsesiones: una novela de humor absurdo y una novela del tipo de mitos de Cthulhu«

Andrea: Y la promoción con la pandemia actual ¿cómo ha sido?

Marc: Yo veo que la gente sigue haciendo presentaciones físicas y yo hablé con la editorial que prefería no hacerlas por prudencia. No creo que sea el momento. Las presentaciones sirven como bautizos y creo que, ahora mismo, no hace falta. Siempre tenemos tiempo de hacer firmas de libros. Y en el tema promociones y entrevistas, a mi me va mejor que sea telemático porque tengo muy poco tiempo y telemático me da más flexibilidad.

Andrea: Y a partir de ahora, ¿qué podemos esperar?

Marc: Tengo unos cuantos. Lo que haré ahora será un western ambientado en Madagascar a finales de los años 90. Algo totalmente distinto.

Andrea: Pues muchas gracias, Marc. Esperaremos saber más de ti.

Marc: A ti. 

Entrevista hecha en 2020.

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